Ese liquido... que sabe a recuerdos, que quema mi piel... que cae lentamente.
¿Recuerdas la vez en la que jugamos todo el día en el parque? había cientos de mosquitos, cada uno me susurraba al oído lo hermosa que lucías esa tarde, y se reían de mi, porque te lo dije y creíste que estaba loca. Cómo olvidar...!! La vez en la que vimos el atardecer sobre la arena, y el cielo parecía reflejar con nubes cremosas sabor naranja rojizo, tal vez una pizca de morado, lo feliz que era ese momento. Y el día en el que concluyó la casita de árbol que tanto anhelamos, pedimos tu comida favorita y al final brindamos con un buen vino, que volví a probar... después de la vez en que juré no lo haría de nuevo, pero en realidad el momento lo ameritaba. Aún no olvido, cada pastel de cumpleaños, hahaha eran tantas las velitas que podía bien parecer una fogata, o cuando apareció en ti tu primera arruga, te quejaste tanto... mientras que yo moría de la felicidad, por haber estado ahí mientras te veías al espejo, y para mí era un honor estarte viendo envejecer a mi lado.
Las veces que caminamos bajo la lluvia, y te retaba a contar cuantos pasos dábamos mientras íbamos rumbo a nuestro próximo destino...
No olvido cuando fuiste de viaje y te esperé sentada esa larga semana... Cuando llegaste, me abrazaste tan fuerte que sentí no quería despegarme de ti jamás.
Nada de eso lo olvido, pero... ¿y tú? ¿Lo recuerdas? no.
No porque nada de eso ocurrió, fueron sólo palabras, ya sabes... lo único que tengo, lo único que siempre tuve.